Donosti Dolphins Femenino 33-41 Zast Zarautz ZKE

Donosti Dolphins Femenino no pudo finalmente ayer debutar con una victoria frente al Murkil Zast ZKE. Varias bajas típicas de los inicios de temporada por parte de los dos equipos sumadas a los nervios del estreno no iban a deslucir un partido que prometía ser duro: en el banquillo rival debutaba también un viejo conocido, Oraitz, y eso siempre provoca cierta rivalidad y da un punto extra de motivación, como si el estreno en liga no fuera suficiente.

El primer cuarto siguió el guión diseñado por el coach Bully, nuestras jugadoras salieron a comerse el mundo. Unas ganas e intensidad que sorprendieron al equipo rival: tres robos de balón con unos 2×1 que provocaban dudas y miedo en las zarautztarras. Lamentablemente esa intensidad que nos ayudaba atrás, no dio sus frutos en campo rival: unos pésimos porcentajes de tiro y un gran acierto desde el tiro libre de las rivales dejaron el marcador 2 abajo al final del primer cuarto.

En el segundo cuarto las delfinas decidieron mejor y aumentaron sus porcentajes, pero los tiros libres y un triple tardío seguían dejando a las de zarautz uno arriba en el marcador.

El tercer cuarto mostró una defensa dura de los dos equipos y empezábamos a ponernos por delante, hasta que llegó el fatídico minuto 29 que a la postre marcaría el devenir del encuentro: dos desajustes defensivos permitieron dos triples del rival que evitaron dejarlas en 0 puntos de anotación.

Aún así, a pesar del mazazo, llegamos al minuto 37, quedando 3 minutos para finalizar el encuentro, empatadas a 32. Empezaba un nuevo encuentro en el que la cabeza y la suerte decidirían el resultado.

Los tiros ya no entraban y las faltas caían sólo en nuestro lado. Una última antideportiva castigó la frustración de Olatz, que como el resto de sus compañeras lo dio todo en la cancha. El balance del final del encuentro fue 1-9 a favor de Zast que se llevaría la victoria anotando únicamente desde el tiro libre.
Se nota que al equipo le falta rodaje, concedimos muchas faltas y tiros que vinieron de desajustes que iremos corrigiendo. En campo rival fallamos tiros y perdimos balones que en unas semanas entrarán. El que suscribe esta crónica piensa de verdad que el trabajo de ayer, a pesar de no verse recompensado con una victoria por la que se trabajó más que el rival, fue bueno. El comentario de la grada fue precisamente ese: el equipo transmite, y eso es lo más importante. Tiene personalidad propia y sabe a qué juega. Sólo falta depurarlo.

 

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